sábado, 27 de noviembre de 2010

Katherine Muñoz, Performance : ¡Fuera!. USACH, Martes 30 de Noviembre año 2010.





Performance

“Fuera”





1º Contexto que será intervenido:


Universidad de Santiago de Chile, salón Víctor Jara. Durante la presentación musical del taller Impostación de la voz cantada a cargo de la profesora Marta Gajardo Pinto, el día Martes 30 de Noviembre del año 2010.

Será intervenido el salón Víctor Jara por caracterizarse por diversas funciones artísticas realizadas por el alumnado que asiste a los talleres de arte que imparte la universidad. Arte no considerado como estilo de vida ni como posibilidad de ser y decir, sino como meros anexos extracurriculares, sin discurso. Además por considerarse este espacio el centro de fuga de la creatividad universitaria concentrada en un espacio reducido bajo el nombre de quién vivió el arte de una manera social, expresando un sentido común, un discurso en pro de la vida simple como un mensaje melódico a sus hermanos de país.
Esta intervención es a manera de reivindicación de los espacios que se abre el arte en las universidades a modo de discurso, realzando los diversos tipos de lenguajes que poseemos todos para expresarnos, sobre todo porque en nuestra universidad las carreras artísticas están anuladas dándose preferencia a las que generan mayores ingresos, obviando que el ser humano no es sólo un productor de útiles comerciales sino también un CREADOR de cultura y espacios interhumanos.
Esta performance es un grito contra el cuerpo considerado como máquina productora de bienes y servicios, a favor del cuerpo humano como lo que somos y no como lo que tenemos. Cuerpo humano que existimos, que vivimos. Cuerpo humano como tinta y palabra con la que se escribe la narración de nuestras historias personales en un mundo que comienza a descascarase no a modo de muerte sino a modo de recambio de pensamientos.
Es menester la apretura de la conciencia de nuestro cuerpo vivo, de carne y hueso, que siente, que expresa, que dice, para darnos cuenta que la producción, la vida monótona: levantarse, trabajar, ganar dinero, dormir, levantarse, trabajar… no es la única forma que poseemos de vivir el mundo. El mundo se vive intencionandolo según la manera que cada uno elija para desenvolverse en él: creando. El ser humano se caracteriza por la creación, creación que le permite existir el mundo con sus manos, pero esta creación se vuelve superflua cuando se transforma en producción en serie de formas idénticas las cuales pierden lo original que poseían, la escencia que se poseía siendo niños y que se pierde con la domesticación educacional, con la inserción social. Pareciéramos dormidos bajo la rutina que lo social nos impone, olvidando que la vida es una obra de arte que se va creando día a día en las elecciones diarias que se orientan hacia lo que queremos ser, no hacia cómo queremos funcionar (estudiar ingeniería para funcionar como ingeniero, es decir programarme ingeniería en el cerebro para funcionar como máquina ingeniera) sino para vivir intensamente el mundo, las relaciones humanas…lo real. ¿Qué nos queda luego de la programación?¿qué nos queda luego de los datos que se nos insertan para funcionar competitivamente y eficientemente en el medio actual de sobrevivencia?¿es real este cuerpo que programo durante cinco años o más para ser una máquina eficiente? Busque la respuesta en la vida simple de aquellos que se contentan con soplar un diente de león y ver volar las semillas que se dispersan.

2º Elementos corporales de la performance:

a) Cuatro seres humanos clasificados por conceptos arcaicos de género como dos hombres y dos mujeres. Dos músicos, una artista visual y una poetiza.

Cantatriz1 : Katherine Muñoz Barrales
Poetiza: Cynthia Rojas2
Músicos: Patricio Catalán3 , Sasha Paulsen Fuenzalida4

b) Un juguete con forma de gato que representa la simpleza de la infancia, la vida originaria, la mirada no contaminada sobre el mundo.
c) Un atril con un cuadro de Katherine que representa el grito y la asfixia del cuerpo utensilio.

3º Elementos melódicos:

a) Canción Klara del cantautor Chinoy, bajo la interpretación y creación musical de Patricio y Sasha.
b) Melodías improvisadas (creadas en el mismo instante en el que son expresadas) por los mismos músicos.

4º Elementos escritos:

a) Letra de Klara interpretada como símbolo de lo afuera automatizado y lo adentro simple y original.
b) Frases poéticas escritas por Cynthia para ser emitidas sólo el día de la performance, en su cuerpo y en el cuerpo de los músicos.



Performance

• Tramoya: insertar gato, bolso con vestimenta y maquillaje, atril con cuadro, guitarras.
• Los músicos y performáticos estudian el escenario que poseen para moverse.

La primera escena consta de la presencia de Katherine, Patricio y Sasha para la supuesta interpretación normada de la canción popular. Katherine es la estudiante que participa del taller ‘impostación de la voz cantada’.
Los músico interpretan el comienzo de la melodía la cual comienza a reiterarse sorpresivamente mientras Katherine se quita la ropa (elemento del hábito y la costumbre social de la ropa adecuada según la ocasión) y se viste con nueva ropa que ella misma ha intervenido.
Comienza a interpretar la melodía. El quitarse la ropa y cambiársela en el escenario a marcado un quiebre en la escena. Comienza a maquillarse.

En el intermedio de la primera estrofa entra Cynthia al escenario desde el público, con una tijera y comienza a cortar la ropa de la cantatriz. La cantatriz actúa como si nada pasara, continúa con la melodía.
Lentamente Cynthia corta las vestiduras de Katherine a modo de ruptura de una nueva máscara social que ella se ha impuesto. La ropa representa nuestro personaje inventado para movernos en el mundo, nuestro verdadero yo está en la piel, vestimenta viva real, y más aún bajo la piel, dónde se haya lo que somos cada uno en lo más interno de nuestras conciencias y no conciencias.
Katherine canta el coro de la melodía ‘Klara, dame un beso’ y Cynthia, cómo si ella fuera Klara, la que la melodía clama besa en los labios a Katherine dejándole el sabor amargo de la primera herida sobre el cuerpo: el corte, el dolor de la fractura, de la mutilación, el que corta un instante y abre otro. El corte que se posiciona del cuerpo máquina y le recuerda que es un cuerpo vivo que siente, que adolece. Cynthia representa la furia del cuerpo con alma, que le recuerda al autómata que está vivo, que es protagonista de su vida y no un mero títere, máquina programada.
El cuerpo de Katherine reacciona y comienza a reflexionar… pero no vasta, es necesaria la discusión con el cuerpo vivo… esta discusión es algo que se vive, no la puedo describir aquí. (Será según el contexto).
En el momento de la discusión la tensión aumenta y disminuye, cual si fuera el oleaje que azota y acaricia al cuerpo. Ambas son mujeres y tanto la violencia como la ternura jamás olvidan que el cuerpo de la otra es un ser vivo, he ahí la delicadeza.
El ambiente pareciera determinarse por la melodía, pero no. Es el cuerpo vivo en sus movimientos quién determina el contexto y se va adaptando, es el cuerpo vivo quien termina por intencionar la melodía y hacerla rugir a su gusto. La música se prende del cuerpo y se mueve junto a él, la tensión no cesa, son uno: cuerpos, sonidos, existiendo al unísono.
Desde el suelo tal ves, Katherine se levanta y vuelve a interpretar lo que queda de la canción como si nada hubiera pasado, pero ha pasado de todo, ya que ahora viene el reconocimiento del mundo interno y del espacio originario que creamos junto a los otros, aquí: el espacio de la habitación junto a la persona por la cual se siente, tan simple como el soplo sobre del diente de león para ver volar las semillas: libres.



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[1] Cantatriz es un término creado por Carlos Leppe para representar a una mujer que interpreta una melodía de forma teatral.

Katherine: Estudiante de filosofía de la Universidad de Santiago de Chile, artista visual independiente bajo el seudónimo de Supnem http://www.flickr.com/photos/supnem_draw/.

[2] Poetiza http://etsiruatcaelum.blogspot.com/

[3] Músico, estudiante de filosofía de la Universidad de Santiago de Chile. http://www.myspace.com/insidesens

[4] Músico autodidacta, estudiante de filosofía de la Universidad de Santiago de Chile.

martes, 11 de mayo de 2010

Estado del arte. Katherine Muñoz

Estado del arte.

Nuestro cuerpo es una temática que se considera relevante a la luz de su materialidad, de su manipulación en calidad de objeto, de su intervención en vistas de su sanidad y norma. Hablar del cuerpo sería algo habitual si nos centráramos en desmenuzarlo con percepción médica, si refiriéramos a él para clasificarlo dentro de su enfermedad, desde un punto de vista biológico, o sus posibles castigos por comportamientos inadecuados, si aludiéramos a la normalización de su convivir urbano y de sus movimientos en lo que llamamos masa, dónde no se abre cabida a su indistinción de los otros cuerpos pues la norma lo orienta al canon de conducta establecido, interesando desde esta perspectiva a ciertas áreas de lo político que están orientadas a prevalecer la armonía del tránsito social. Pero nuestro cuerpo no reduce sus nociones y significados diversos sólo al ámbito de su estudio como medio para un fin –un fin médico, un fin bajo la mirada de un partido político, a modo de ejemplo-. Como sabemos, el ser humano posee una historicidad que le otorga diversos significados a su existencia no meramente biológicos o determinados por el prototipo conductual establecido por la época y sociedad a la cual pertenece, por ejemplo, ya que es un ser cultural, es decir, está en constante realización de su ser. Lo humano propiamente tal se halla por encima de la naturaleza -la que en los animales establece un patrón de comportamiento y de interpretación de sus movimientos por la herencia genética del instinto y la conducta de sobrevivencia- e incluso por encima de su contexto actual cultural[1], por que los trasciende

“Resulta que el hombre no tiene naturaleza… En vez de naturaleza tiene historia, que es lo que no tiene ninguna criatura. La historia es el modo de ser propio a una realidad, cuya sustancia es, precisamente, la variación… Al no estar adscrito a una consistencia fija e inmutable – a una ‘naturaleza’- está en franquía para ser, por lo menos para intentar ser, lo que quiera[2].”

El ser humano no posee un ser dado y perpetuo, pues no tiene más remedio que irse buscando, nos aclara Ortega. Su ser consiste en pura movilidad y agilidad Ahora es y hace tal cosa. Porque antes fue e hizo tal otra, y para ser o hacer mañana otra tercera. Todo en el ser humano pareciera estar en un viaje constante, trascendiendo lo que era y lo que ahora es, para ser mañana.

Teniendo claras estas variaciones del significado de la existencia del ser humano y por ende, todo lo que tiene relación con lo que es él, en el texto siguiente mostraremos tres miradas que intentan dar significado a lo que somos corporizados, a nuestro ser encarnados. La primera engloba al cuerpo como objeto de poder ser manipulado bajo la mirada de un aspecto político, la segunda refiere a la mirada sobre el cuerpo como existencia, cuerpo vivido y la tercera alude al cuerpo como medio de discurso subversivo frente al contexto en el que está inserto, como medio de negación y oposición al intento de significado imperante.

Lo invitamos cordialmente a la mirada de su cuerpo y al del nuestro desde los tres puntos de vista que siguen.

I. Significaciones sobre el cuerpo humano.

Cuerpo manipulable

Nos sentimos obligados a centrar nuestra atención sobre el cuerpo en momentos de dolor y enfermedad física. Cuando surgen, acostumbramos hurgar en el punto de dolor y descubrir una posible causa y una posible cura de este. En algunas ocasiones basta con quitar el dedo del fuego, en otras se hacen necesarios agentes terceros como medicamentos y doctores; tal sería la conducta regular, puesto que dejar que la herida se infecte, que la enfermedad avance, correspondería a una acción fuera de lo habitual, quizás enfermiza. Estamos habituados a la intervención de terceros en nuestro cuerpo al punto en que nos parece algo tan natural, cotidiano y normal como el respirar, impregnándose este hábito en nuestro hablar respecto de él: -‘te ves pálido y tembloroso, debieras ir al médico’. Y en este hábito observamos que ya no sólo el doctor indaga y revisa nuestro cuerpo determinando la clasificación de sus anomalías, sino que también aparecen otros agentes indagadores, como el guardia que nos revisa en caso de robo o portar armas, el profesor que regula nuestro corte de pelo y nuestra pulcra vestimenta, el sacerdote que nos consulta sobre nuestro tacto con nuestro cuerpo, incluso nuestros amigos que van dándole forma a nuestro comportamiento y que critican su conducta o apariencia si está fuera del canon cotidiano, si presenta anomalía, algo que percibe muy bien Michel Foucault, cuando centra la mirada en el cuerpo humano

“[podemos, en el caso de tratar al cuerpo] en sus partes, ejercer en él una coerción débil, de asegurar presas al nivel mismo de la mecánica: movimientos, gestos, actitudes, rapidez, poder infinitesimal sobre el cuerpo activo[3]

de esta forma: doctores, profesores, carceleros, policías, sacerdotes –incluso la sociedad humana completa- se tornan agentes normalizadores[4] del cuerpo dentro de las instituciones en las que se desenvuelven o en el trato en lo cotidiano. Agentes que adecuan a un comportamiento normal distintas conductas que nos podrían tornar un ser incivilizado y antisocial, al dejar que el cuerpo, nosotros mismos, nos lleve por su fluir y actuar natural por caminos incorrectos- a la luz de algunos ojos- como la concupiscencia[5], en épocas precedentes, con indagaciones como las siguientes:

““¿No habéis hecho tocamientos deshonestos? ¿Cuáles?¿Sobre qué?”Y si el penitente “dice que fue sobre sí mismo”, se le preguntará: “¿Por qué motivos?”; “¡Ah!¿Era solamente por curiosidad (lo que es muy poco habitual) o por sensualidad o por excitación de los movimientos deshonestos?¿Cuántas veces?¿Llegaron esos movimientos usque ad seminis effusionem?[6]

Cita de M. Foucault, en la que Habert describe el tipo de preguntas que ha de hacer un confesor virtuoso, al momento de indagar en la cartografía -a sus ojos- pecaminosa del cuerpo. Indagaciones que apuntan al control de la conducta moral del individuo. Vigilancia sobre los movimientos sexuales corporales, sobre conductas naturales que chocan con el principio dominante de la sociedad: el comportamiento regularizado –en su aspecto moral, por ejemplo- el cual apreciamos en la cita anterior del texto de Habert, que pretende la confesión de actitudes pecaminosas del mismo individuo sobre su cuerpo, conductas vergonzosas y reprimibles en público[7], las que una vez confesas pueden ser controladas y erradicadas, desde su perspectiva.

“El cuerpo singular se convierte en un elemento que se puede colocar, mover, articular, sobre otros. Su arrojo o fuerza no son ya las variables principales que lo definen, sino el lugar que ocupa, el intervalo que cubre, la regularidad, el orden según el cual lleva a cabo los desplazamientos[8]

Manejo de lo corporal al modo de un útil, que torna complejos los deseos humanos al articularlos según el estereotipo de conducta que se persigue, volviendo la vida difícil, mecanizando nuestros movimientos, esfumándose la idea de la libertad del fluir corporal, asentándonos en el sedentarismo de las ciudades, moviéndonos en la medianía del comportamiento adecuado. Articulación del movimiento que se fomenta en el vivir urbano

“… los norteamericanos que viven en zonas urbana y suburbanas tienen cada uno menor oportunidad de experimentar activamente ni sus propios cuerpos ni los espacios que ocupan. Nuestros espacios urbanos proporcionan poco estímulo o variedad visual y ninguna oportunidad, virtualmente, de crear un repertorio cinestésico de experiencias espaciales. Es como si la mayoría de la gente estuviera cinestésicamente inútil o aniquilada[9]

Si se nos permitiera, en sociedad el libre movimiento del cuerpo, desnudo, por ejemplo, si se le permitiera tan solo una oportunidad de invadir nuestra costumbre y disolverla, provocaría una dislocación, en palabras de Oyarsún[10], en esta estructura de convivencia social retornándonos a la físis, a lo simple y esta postura se tiende a ver como un retroceso al caos de lo natural. Circunstancia que pretende ser disuelta, a modo de ejemplo, en la modernidad

“Los tiempos modernos encontraron a los sólidos premodernos en un estado bastante avanzado de desintegración; y uno de los motivos más poderosos que estimulaba su disolución era el deseo de descubrir o inventar sólidos cuya fluidez fuera – por una vez- duradera, una solidez en la que se pudiera confiar y de la que se pudiera depender, volviendo al mundo predecible y controlable[11]

en busca de estos sólidos, ya sean conceptos, teorías, métodos o normas, el hombre se vio envuelto en una norma rígida del sistema, de las ciencias, de las instituciones buscando el dominio basto de ellas, lo cual traspasó los límites de los objetos y penetró en sus vidas, en sus cuerpos, no haciendo la vida más simple, como se pretendía, sino volviéndola más compleja aún, convirtiéndonos en objetos manipulables y moldeables a un correcto tránsito civilizado. Se hizo un mapa regularizado de la estructuras de las ciudades, los hogares, en este vivir social, para controlar el flujo de movimiento del cuerpo

“El primer paso, por tanto, es saber cuántos, cómo y dónde…por un lado estaban los propios límites de la ciudad que, entre otras cosas, servían de barrera administrativa, cuya propia existencia era una premisa en este proyecto de ordenación y hacía posible una contabilidad rudimentaria, necesaria tanto del punto de vista fiscal o gubernativo como de orden público[12]

Con el fin de un supuesto orden que prometía la vida armónica e incluso la felicidad, captando en este ideal humano la vida de quién pretende el goce del existir feliz, creyendo que éste es el mejor medio

“El modelo de normalización de las instituciones se va imponiendo e interiorizando en los propios sujetos, produciéndose una autoconciencia controlada y normalizadora de la propia conducta[13]

Instaurándose en nosotros el modelo adecuado del buen comportamiento dentro de la norma, de lo que no será castigado, con la expulsión, el rechazo o el encierro, llegando finalmente a lo que se busca: el autocontrol, al hacer parte de nuestra naturalidad el actuar mediano que nos iguala y permite generalizarnos en una armonía que es coloreada como lo que se debe y el medio al buen vivir. Proceso civilizador que nos enseña a distanciarnos de los demás seres humanos, como humanos y de lo que hay en el mundo, mirándolos finamente como objetos[14].

Aprendemos en el convivir social a que hay algo en nosotros que debe ser dominado y la parte dominante -desde la antigüedad platónica de la filosofía- que ha sido elegida es la conciencia.

El pretendido control del objeto, de la naturaleza y del vivir físico va adueñándose de nuestro cuerpo, viéndolo como un objeto, olvidándose de su dimensión del para-sí, penetrándonos, impregnando en él el mismo control y predicción de conductas, tornándolo una cosa más del mundo, separando nuestra vida de su piel, de sus órganos, descuartizando lo que somos de la misma forma en la que se troza un tronco de madera seca, o se disecciona una célula muerta para su investigación, a partir de la razón. Perdiendo así el mundo, al vernos como un objeto que forma un cúmulo con el resto, perdiendo el carácter libre y existencial de nuestra corporalidad, lo que termina remitiéndonos al modo de los útiles, formando una masa informe, perdiendo la originalidad de nuestro ser individualidades en el caos colectivo; no apreciando el ser encarnado que somos; finalmente en este control corporal terminamos auto-controlándo lo que somos, incluso adecuando a lo cotidiano nuestra existencia, en el quínico vivir del cuerpo en el medio cotidiano, volviéndonos inútiles en la selva y sólo adaptados al cemento. Sin embargo, nuestro cuerpo no sólo posee el carácter de ser objeto, lo cual es producto de la mirada de los otros, sino que también es el cuerpo que vivimos.

Cuerpo vivido.

En la sección anterior se dio un esbozo de lo que se llama cuerpo objeto, un cuerpo visto no como nuestro, sino como una cosa más del mundo.

Este cuerpo objetivado toma un nuevo giro gracias a la teoría desarrollada por Husserll, iniciador de la fenomenología. Teoría que si bien ha de tener ribetes trascendentalistas, da los detalles precisos para que sus posteriores seguidores o estudiosos del método fenomenológico recuperen al cuerpo como propio, rescatando su profundo sentido antropológico. La importancia que nuestro autor le concede al cuerpo no implica contradicción con sus estudios orientados hacia una conciencia pura, ya que esta arranca de la facticidad de las vivencias, que son vivencias de una conciencia encarnada, que no puede percibir sin el cuerpo.

Esta reivindicación de lo corporal se ve enriquecida por corrientes de autores como Sartre y Merleau Ponty, gracias a su corporalismo existencial, analizando la experiencia concreta, la dimensión del hombre como ser-en-el-mundo, o la de ser-con como la realización de una existencia y un vivir interpersonales[15].

“En primer lugar el cuerpo es el medio de toda percepción, es el órgano de percepción, está necesariamente presente en toda la percepción[16]

En Husserl, nosotros, cuerpo, somos una realidad física que no puede prescindir de su corporalidad para experimentar, percibir y pensar el mundo. Nuestra corporalidad vivida es la única capaz de permitirnos la percepción y abrir nuevos campos de la misma, creando cada órgano y sentido un nuevo campo de sensación, las cuales se entremezclan en la captación de la presencia de diversos elementos del mundo, incluso de los otros seres humanos. En Merleau Ponty, estos análisis se abren y nos dice que, además el cuerpo se tiene a si mismo como campo de percepción, siendo órgano y objeto, pudiendo observarme a mi mismo y tocarme, confundiéndose las percepciones del percibir que me toco y el sentir sobre la piel mis manos tocándome, por ejemplo.

Este cuerpo que yo soy, es mi vínculo de inserción en el mundo, humanizándose la conciencia por su conexión con el cuerpo y el mundo que va abriéndose ante su mirada y su tacto, construyendo en sus movimientos, la significación del mundo espacial, diría Husserl, pues ordena el espacio tiempo en el que nos trasladamos, ya que le da orientación espacial a los objetos desde el punto de vista que nos proporciona nuestro cuerpo, poniendo énfasis en el espacio donde se ubica la silla en la que pretendo sentarme, a mi izquierda, y no tanto en la temporalidad de tal acto ya que el tiempo sería algo más bien mental que corporal.

Mi cuerpo tiene su espacialidad propia, es cierto, pero también es apreciable como se van constituyendo las demás cosas del mundo por relación a él, por ejemplo, cuando muevo mi cuerpo modifico y reorganizo la especialidad de los objetos que me rodean, pudiendo alterar la especialidad también de los otros seres humanos

“Nacimiento, pasado, contingencia, necesidad de un punto de vista, condición de hecho de toda acción posible sobre el mundo: tal es el cuerpo, así es él para mi[17]

Este cuerpo, mi medio de movilidad, es el único objeto en que reino y domino, pues obro constantemente de forma corporal, siendo la intencionalidad de sus movimientos la expresión básica del puedo hacer[18], en este y con este cuerpo que existo.

En Sartre, yo, mi cuerpo[19], no es el cuerpo físico que analiza un médico, ni una propiedad mía como objeto. El cuerpo que soy es contingencia, existe para si mismo y para los otros, permitiendo que me integre en el mundo y comportarme con él según el modo individual de mi ser, no es un obstáculo entre el mundo y mi ser, es nuestra relación original a las cosas, es mi punto de vista del mundo el cual impone lo que sea para mi este mundo que vivo y recorro; ya no hay primacía de la conciencia que percibe, sino que es el cuerpo el medio que se debe nombrar, como la apertura al mundo. Como mi medio de existencia, las posibilidades de realización de mi proyecto de vida, mis posibilidades de adquirir conocimiento, de convivir junto a los otros y por medio de ellos ser conciente de los modos de ser de mi corporalidas en su ser-para-otro y su ser-para-sí.

“El mundo es inseparable del sujeto, pero de un sujeto que no es más que proyecto de mundo, y el sujeto es inseparable del mundo, pero de un modo que él mismo proyecta.[20]

Si pertenezco a este mundo es por el cuerpo, dirá Merleau Ponty, revirtiendo al sujeto a su más estricta individualidad, una vida individual que se pone a reflexionar sobre ella misma, una existencia expandida hacia el vivir, hacia la realización de sus proyectos de vida, hacia la búsqueda de una esencia que abre sus posibilidades de ser mientras el individuo persista en la vida, en convivencia mutua con los otros, en la intersubjetividad que le es propia a la vida y al conocimiento humano. Existencia que no es muda, que posee un lenguaje propio que trasciende la lengua y se manifiesta plenamente en su actividad estética y subversiva, en la realización de sus planes de vida, en lo que podemos llamar cuerpo activo, cuerpo negación de lo que no es, para ser.

Cuerpo negación.

Hoy se utiliza el cuerpo, como propio nuevamente, como hubo de hacerse en la antigüedad por los filósofos cínicos: para hablar, para decir. Ha vuelto como lo trajo alguna vez nuestro buen Diógenes de Sínope: en su rehabilitación, en su reincorporación a la vida, generalizando los derechos que posee cada uno en la desvergüenza corporal[21], en la libertad del movimiento físico, reconociéndolo como existencia, nuestro medio de estar en el mundo. En un mostrar el cuerpo sin pudor en el escenario público, lugar dónde se generaliza la conducta y se abre la certeza: “sí lo hace a la vista de todos, no debe ser tan malo”, dirá Sloterdijk, en un materializar en cuerpo los derechos vitales de lo bajo excluido, de parte de Diógenes y su pantomima satírica, contrapartida al idealismo ateniense imperante en su época. Abriendo este modelo griego la posibilidad de nuevos Diógenes en la resistencia de la encarnación exagerada de sus movimientos, insolencia polémica que se presenta como una nueva forma de manifestar la verdad, la crítica y el pensamiento disidente, el grito hacia lo no-yo en la persistencia del ser.

El cuerpo ha vuelto, con sus formas inarmónicas, con sus secreciones y hedores más propios del hálito que embarga su mensaje. Y no solo ha vuelto y se le utiliza para hablar, sino que también se le toma como material moldeable y deformable: materia de artesanos, arte y estética en este cuerpo mío.

Para hacer un breve esbozo de ello tenemos algunos artículos escritos por diversos autores en el Texto: Arte, cuerpo, tecnología, editado por Domingo Hernández Sánchez, los cuales nos permiten entrever el tratamiento actual del cuerpo en un nivel tecnológico, artístico y político.

En el artículo escrito por Javier Echeverría ‘Cuerpo electrónico e identidad’, se deja en claro las relaciones contemporáneas entre máquina y cuerpo en qué se basta esta relación y cómo la máquina se va tornando una prótesis necesaria del segundo para acceder a un nuevo entorno que se va gestando por los medios tecnológicos, el cual es posibilitado por las redes telemáticas (que transportan la información telefónica, de Internet, televisiva, etc.).

Este nuevo espacio es llamado tercer entorno, que mediatiza, a través de la máquina, nuestras relaciones, formas de conocimiento y movimiento dentro de este nuevo espacio, transformándose la máquina en una extensión de nosotros mismos, colocándonos ante un fenómeno corporal y no ante un cuerpo, algo que podemos observar más allá de esta relación monitor-persona, por ejemplo, en este tercer espacio que nos relata Echeverría y la encontramos en la relación paciente-prótesis de pierna, enfermo del corazón- marcapaso, modelo- silicona; relaciones pertenecientes a nuestro espacio cotidiano, en las cuales el cuerpo que nos permite el movimiento se va entremezclando con el objeto y generando la incertidumbre sobre si ¿es objeto o un sujeto?, o ¿cuál es su rol en lo político? y si ¿este rol varía con su nueva forma corporal? o si ¿el sujeto podría llegar al punto de transformarse completamente en otro y perder su identidad social escapando a la norma, la clasificación y el orden, además de las nuevas formas de uso que le otorga este tecno-cuerpo y su objetivación?.

Desde otra perspectiva del uso del cuerpo, encontramos en este texto un artículo de Piedad Solange ‘Desde el espejo a la pantalla. Derivas de la identidad’, donde se aprecia un tratamiento de lo corporal desde un punto de vista estético y político, donde el cuerpo se enfrenta a una rotura de su forma íntegra establecida socialmente, rotura que es la fuente de la que emanan las nuevas acciones y performances artísticas planteando la tensión entre instinto y autoridad, erotismo y muerte, conmoción sexual y subjetividades, y el enfrentamiento a un orden social obsesionado por el canón. Esta rotura del cuerpo se da en las estructuras modernas y posmodernas en las que a través del arte se rompen las representaciones especulativas y normativas del cuerpo que lo deforma, fractura, corta y distorsiona tornándose este cuerpo, objeto y sujeto de arte, siendo en su actividad opositora, la contraimagen del cuerpo social, cuerpo que se determina en la convivencia por su identidad establecida y archivada. En la expresión artística se comienza a utilizar el cuerpo como signo conciente del acuerdo o desacuerdo con el sistema social, no al modo de un utensilio, sino como un medio existido, un medio con el que se desenvuelve en el mundo, cuerpo con el que el ser humano puede hacer frente a los discursos que no lo representan, transgrediendo el poder y el dominio político con distintos signos: tatuajes, piercings, peinados, prótesis, implantes, cortes, etc.. Cuerpo que se torna artístico, que vive un concepto de expresión, que vive un discurso al ser el medio de crítica tomado por el individuo que lo existe, que resiste y manifiesta su resistencia en sus movimientos, formas y nuevos colores, constituyendo una amenaza para el cuerpo íntegro conformado por la disciplina, la higiene física y moral, alterando la imagen social de cuerpo retornándolo hacia su carnalidad, en un cuerpo lenguaje, un cuerpo activo políticamente, que rechaza y escupe.

En este tipo de acciones sobre el cuerpo vivido, acciones para el mundo –mundo visto como escenario-, se aprecian claros signo de subversión, de la negación que este cuerpo hace a la norma o entramado político, hayamos un uso expreso del cuerpo como oposición al discurso establecido como válido, como crítica, semejante a la forma cómo se utilizó en un principio por la escuela cínica y más propiamente por Diógenes de Sínope; en un arte corporal que ejerce un grito de contrapartida, descrito por Juan Vicente Aliaga como accionismo, expresión artística que utiliza al cuerpo como medio y lenguaje de discurso, el cual tubo sus máximos representantes en el activismo político feminista de la época del 70, época en la cual mujeres se manifestaban frente a hechos políticos referidos a violaciones de derechos humanos, machismo en la formación civil, la guerra de Vietnam entre otros acontecimientos sociales, utilizando su propio cuerpo como símbolo de lo que les acontecía a otros cuerpos, utilizando su propia physis como representación de las otras individualidades; acciones que se llevan acabo cuando el artista se percata de que las reglas sociales y las normas tratan de dominar el cuerpo silenciando el discurso carnal, pretendiendo con su arte devolverle la capacidad a lo físico de ser infranqueable, invencible, su capacidad de decir, de estar en contra y de manifestar aquello de la forma más inmediata y observable: la acción y performances artísticas. Único medio que ha de usarse como la parábola, para enseñar, para mostrar en público los hechos ocultos, o verdades completas, verdades expuestas a medias al público en general por intenciones o intereses políticos, que pretenden poner un velo a la información que podría causar desarmonía en el ámbito social y por ende desequilibrio de la norma. Tenemos como ejemplo la acción de Ana Mendieta

“En abril de 1973, Mendieta realizó la primera y más polémica de tres acciones del tema de la violación. Fue poco después de un incidente en el campus de la universidad de Iowa, en el que una estudiante había sido violada y acecinada un mes antes. La primera pieza fue escenificada en su apartamento de Moffit Street en Iowa. Mendieta había invitado a amigos y compañeros de estudio a que la visitaran y, como la puerta estaba entornada nada más entrar y se encontraron en un habitación iluminada exclusivamente por una luz colocada sobre la mesa. Encima yacía Mendieta: estaba atada, desnuda de la cintura para abajo y manchada de sangre. En el suelo, a su alrededor, había platos rotos y sangre[22]

La artista de origen cubano rompió el pacto de silencio en torno a un tema que poco se habría tratado en importancia, poniendo un acento violento, para el espectador, respecto a la violencia sexista y machista. En ella apreciamos que el lenguaje corporal tiene un mayor impacto y riqueza de significados e interpretaciones que la palabra.

La expresión artística de Mendieta fue un acontecimiento anormal dentro del contexto al que estaban habituados los espectadores, que fueron a visitarla sin esperar la escena que vivieron, la cual fue difundida de palabra, de boca en boca por los que la observaron, tomando la misma connotación de la anécdota, aunque la acción fue predeterminada en cada detalle y no una reacción espontánea. Fue una anécdota para quienes la presenciaron y he allí que la recuerden tal ves por siempre, por ser algo fuera de la norma, por la impresión que debe haberles causado ver a su compañera de universidad en este estado violento. La anécdota se da una sola vez y por su incidencia única posee relevancia y pone en estado de alerta al que la observa. Pero no es sólo un mero contratiempo en el camino, para Oyarsún[23] es un hecho insumiso, que se practica con el cuerpo, que constituye una provocación para quién cree poseer el poder de la verdad. En el caso de la joven Cubana, fue su contra argumentación frente a la ligereza con la que se trataba el tema de la violencia sexual y también un grito disidente ante la omisión y el velo.

Si lo normal es lo que es siempre o un mayor número de veces, nos dice Giannini[24], entonces la filosofía representa la mayor búsqueda de normatividad, universal, sin márgenes ni excepciones. La anécdota sería el revés de aquella normalidad, de lo que es siempre y uno de los mayores peligros para la filosofía. Esta temática es la que toma Oyarsún, centrándose en la figura de Diógenes de Sínope para adentrarnos en una filosofía corporal que parte del cuerpo propio en la observancia y crítica del mundo y la política de la época. La anécdota o accionismo en el sentido de la performance, antes descrita, expresada a través del cuerpo de Diógenes, es un hecho insumiso a la pretensión de universalidad y normalidad, es la contrapartida a lo establecido: el discurso público y la ley. En su acontecer se transforma en un hecho, un signo, acontecimiento y palabra[25], dándose distancia entre el acontecer y el decir, transgrediéndose los valores por los que medimos las cosas y la conducta humana.

Diógenes de Sínope, es presentado por sus anécdotas como un deconstructor de la palabra generalizada, del argumento impuesto como verdad, falseando las generalizaciones en el intento de gritar toda la verdad, por ejemplo: cuando Platón definía al ser humano ante un grupo de personas diciendo que era un bípedo implume, el hábil Diógenes contra argumentó lo dicho por Platón arrojando una gallina despumada ante los ojos abiertos del público presente. De esta forma Diógenes el perro, como es llamado, es capaz de dejar la verdad desnuda, sin discurso pronunciado; sólo con la anécdota de sus movimientos es capaz de hacer presente su negación a la arenga establecida como La verdad. Quebrando el discurso, instalando el silencio. Retornando la atención sobre el cuerpo, a casa: fuente de acción, quiebre y vivencia subjetiva, con discurso, voz y palabra muda pero cargada de significado individual y político. Su performance filosófica es discurso vivido, es libre existencia, libre negación y en él nos centraremos para dilucidar el mensaje que nos entrega el cuerpo, esa parte de la verdad racional que faltaba, la parte viva de la verdad.

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Estas tres nociones de cuerpo nos guían a una concepción de lo corporal en movimiento: objeto, vivencia y negación (acción), cuerpo que ejerce su libertad cinestésica, que posee la doble característica de ser objeto y sujeto desenvuelto en el mundo de la cultura humana, mundo social donde la carnalidad tiene algo que decir sobre sí mismo y sobre el acontecer político en el que se desenvuelve; mundo en cual no deja de ser una existencia individual que convive con el otro, no disolviéndose en él, sino que persistiendo en la resistencia de lo que el no es, sublevándose ante lo que pretende negarlo y disolverlo, en perpetua negación de ‘lo otro’ para poder ser los unos con los otros de los diversos[26], en el estar juntos siendo en el mundo.



[1] Con ello apuntamos a que no está determinado en su esencia por este contexto, lo que no implica que no sea la base donde el ser humano se desenvuelve.

[2] Ortega. Pasado y porvenir para el hombre actual, en Obras completas, vol. IX. Rev. De Occidente, 1º edic., 1962, pp. 646-647.

[3] Foucault, Michael. Vigilar y castigar. Editorial siglo xxi. Madrid. P140. (desde ahora V y C).

[4] Normalizar es moldear la conducta y el cuerpo humano conforme a una imagen y comportamientos establecidos en el trato urbano, respecto de una convención armónica social. (Foucault en V y C)

[5] En el sentido de deseo que el alma siente por lo que le produce satisfacción carnal.

[6] Foucault, Michael. Los anormales. Fondo de cultura económica. Año 2000. P.180

[7] A este comportamiento humano Sloterdijk lo llama nuestro status quo moral, donde la cabeza dice no a la forma y manera cómo el cuerpo obtiene su confortable autoconservación. Avergonzándose de las cosas falsas de su Phycis, de su lado animal, que de verdad son inocentes- mientras permanecen en su fea e irracional praxis vital. P 226. Crítica de la razón cínica tomo I.

[8] Vy C. p 168.

[9] Hall, E.T. La dimensión oculta. Enfoque antropológico del ceso del espacio. Madrid: instituto de estudios de administración local, 1973. P 106-107.

[10] Oyarsún (texto diaro)

[11] Barman, Zygmunt. Modernidad líquida. Prólogo.

[12] Fraile P. La otra ciudad del rey. Ciencias de policía y organización urbana en España. Madrid, editorial celeste. 1997, p.82.

[13] Texto: variaciones sobre el cuerpo. Artículo: sugerencias teoricas de la genealogía del cuerp actual: historia, saber, poder. Rosario garcía del pozo. P 70.

[14] Sloterdijk, Peter. Crítica de la razón cínica, tomo I. p. 191.

[15] Rabade, Sergio. Experiencia, Cuerpo y conocimiento. C.S.I.C, España, 1985. P. 206.

[16] Cita de Husserll, en Ídem, p 208.

[17]Sartre, Jean paul. Ser y la nada, p 392.

[18] Ídem, p 211.

[19] Mío no al modo en que me apropio de un utensilio. Mis posibilidades de existencia.

[20] Merleau-Ponty, M. Fenomenología de la percepción.

[21] Sloterdijk, Peter. Crítica de la razón cínica, tomo I. P 154.

[22] Hernández Sanchez, Domingo (editor) Arte, cuerpo, tecnología. Ediciones salamanca. Año 2003. P. 250.

[23] Oyarsún Pablo. El dedo de Diógenes, Dolmen ediciones. Año 1996.

[24] Artículo: El regreso de Diógenes, de Humberto Giannini. Domingo 7 de Julio de 1996. P.30

[25] Oyarsún Pablo. El dedo de Diógenes, Dolmen ediciones. Año 1996. P.93

[26] Frase de Hannah Arendt, en su texto ¿Qué es la política? Pág. 45.

martes, 2 de marzo de 2010

PT

PROYECTO DE TESIS

Tesistas: KM y DA

Profesor guía: HN

Carrera: Licenciatura en educación en filosofía.

Año ingreso: 2005

Año egreso: 2009

I. Título: “El rol político del cuerpo según la filosofía y sus implicancias estéticas”

II. Formulación del tema

Nuestra tesis se centrara primeramente en una revisión y estudio acerca del tratamiento del cuerpo a lo largo de la historia de la filosofía, sobre todo, el tratamiento filosófico que se le ha dado al rol político del cuerpo.

En primera instancia haremos un estudio detallado de la filosofía moral cínica y las “performances” que destacaron a sus integrantes, por ser consideradas éstas como una reivindicación del papel del cuerpo humano tanto en la filosofía como particularmente en el ámbito de la política.

Luego se platearán los aportes de la fenomenología respecto al cuerpo, siempre respetando la directriz política a la cual está dirigida nuestra investigación; aportes como los de Husserl, Merleau Ponty y J.P Sartre serán comprendidos en esta etapa.

Posteriormente estudiaremos los aportes del pensador G.Bataille respecto al rol erótico-estético del cuerpo, y los aspectos más trascendentales que le caben a éste dentro del desarrollo del erotismo, no tanto como actividad individual, sino más bien como una actividad social. Así mismo, trataremos las teorías y aportes de Michel Foucault respecto a la importancia e implicancias políticas que le caben al cuerpo dentro de la sociedad de control y las apreciaciones de éste dentro de la ilustración.

Finalmente estudiaremos las teorías y consideraciones más importantes del cuerpo durante la posmodernidad, centrándonos fundamentalmente en el punto en el que se une la estética (arte) con la política respecto al rol político del cuerpo; aplicaremos todo lo anterior al fenómenos del las performances con motivos políticos que se dieron durante el periodo de la dictadura en nuestro país con grupos como el C.A.DA, las yeguas del Apocalipsis, y artistas independientes como Carlos Leppe o Francisco Copello, entre otros.

III. Objetivo general

Análisis del tratamiento del cuerpo en la historia de la filosofía desde una perspectiva política.

IV. Objetivos específicos

  • Estudio y análisis del tratamiento de lo corporal en la antigüedad. Desde el punto de vista de Platón y las performances de Diógenes de Sínope.
  • Análisis del diálogo entre diversos autores contemporáneos que tratan sobre lo corporal, sus movimientos, su lenguaje, su apariencia de objeto y las implicancias en la perspectiva que se tiene de él desde el punto de vista del cuerpo vivido.
  • Exploración y estudio del rol y utilización del cuerpo dentro de su contexto político en su lenguaje y mensaje, desde la perspectiva estética de la performance chileno-política durante el periodo de la dictadura.

V. Estructura del proyecto

Introducción

Redacción previa lectura y análisis de las obras platónicas y extractos de las performance de Diógenes de Sínope para dar la primera mirada que se tubo acerca de lo corporal en la antigüedad.

Desarrollo

Diálogo entre diversos autores contemporáneos que tratan el tema de lo corporal en sus desplazamientos, movimientos y mensajes.

Tratamiento de este tema desde su contexto político tomando el ejemplo de las performances chilenas dentro de un contexto político relevante, cargadas de significados en su lenguaje quínico.

Conclusión

Reivindicación del cuerpo y su discurso como un tipo de lenguaje que se expresa y mantiene a lo largo del tiempo por medio de su performance vivenciada.

VI. Metodología.

Lectura y análisis de los textos que utilizaremos en nuestra tesis.

Redacción de informes tipo revista científica luego de cada lectura.

VII. Bibliografía primaria

Platón. La república. Editorial renacimiento. Chile 1980.Platón. Fedón.

Platón. El banquete.

Platón. Apología de Sócrates.

Platón. Las leyes.

Oyarsún, Pablo. El dedo de Diógenes.

Los Cínicos, Diógenes Laercio. Ed. y trad. Por R.Sartori. Alhambra, Madrid,1986

Crítica de la razón cínica, Tomo I.Peter Sloterdjk. Ed. Taurus, alfaguará. Madrid.1989.

Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Editorial siglo veintiuno. Argentina año 2003.

Ponty, Merleau. Fenomenología de la percepción. Fondo de cultura económica.México 1957.

Sastre, Jean Paul. El ser y la nada.

El Erotismo”. G. Bataille. Edición electrónica.


VIII. Bibliografía secundaria

Aristóteles. De anima.

Artículo “El regreso del Diógenes”. Humberto Giannini Iíguez. Diario el mercurio, cuerpo E. Chile. 7 de Julio de 1996.Pág 3.

“Escuela moral Cínica”, Luciano De Crescenzo.

“Breve Historia del erotismo”.G. Bataille.

Foucault, Michel. Los anormales. Fondo de cultura económica. Argentina. Año 2000.

Rabade, Sergio. Experiencia, cuerpo y conocimiento. Madrid 1985. Consejo superior de investigación científica. P 173.

Onfray, Michel. En su texto Cinismos, retrato de los filósofos llamados perros. Editorial Paidós, Buenos aires. Año 2002

Hernández Sánchez, Domingo (editor) Arte, cuerpo, tecnología. Editorial Universidad Salamanca. Año 2003.

Rodríguez Magda, Rosa maría. La sonrisa de Saturno. Editorial del hombre. España año 1989.